Dentro de pocos dias voy a cumplir 31 años, si, naci pocos dias despues del golpe militar que inauguro la dictadura en Argentina, mi pais natal.
Fui a una escuela donde cada dia se cantaban canciones patrioticas y se inculcaba el culto a los simbolos nacionales, donde la materia historia, preveia un capitulo intitulado “Periodo de Reorganizacion Nacional”.
Creci en el seno de una familia en la cual, como en tantas otras, la dictadura era concebida como una solucion al problema del “comunismo”, del “terrorismo”, de la “deriva social”. Y donde no era pensable la posibilidad de una alternativa, de contestar el pensamiento dominante, de sospechar siquiera, de haberse equivocado, de haber confiado la propia moral a un statu quo que comenzaba desde entonces el desmantelamiento moral, politico e intelectual de la sociedad argentina.
Creci en un pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires, donde la palabra de orden era no hablar de politica, donde la misma palabra politica era una mala palabra, incomoda, casi vulgar, obscena. Yo tambien, pronto aprendi a repetir, soy apolitica.
Pienso que soy muy afortunada por haber entendido, todavia una adolescente, no sin lagrimas, no sin angustia, no sin horror, que no me equivocaba al pensar que todo eso no era justo, que habia clamorosos indicios de que una gran, grandisima, injusticia habria de cometerse, que no eran vanas mis sospechas de una falta completa de conciencia de parte de la sociedad sobre lo que ocurriera, sobre sus consecuencias, sobre la herencia del exterminio de una clase intelectual, social, cultural y politica, que tenia igual e inalienable derecho de expresarse, de tener un lugar en la sociedad, de conservar sus proprios valores, ancla de la convivencia democratica: el pluralismo.
Todas las veces que escucho un testimonio, que veo un documental, una pelicula, que leo un libro, que algun europeo me dice, ah! argentina! y que paso con los 30 000 desaparecidos? Yo desespero, porque veo todavia la escuela y sus simbolos, los vecinos y su “nosotros somos gente bien”, los ciudadanos argentinos y su “apolitica”. Y todavia me sucede de encontrar defensas, escepticismos e incredulidad entre los argentinos Y todavia, me digo, no cambio nada, o si? mas que nada quisiera creerlo, poder decirlo a los cuatro vientos: Argentina no defiende mas, no indulge, no subestima, a los criminales responsables de la desaparicion de 30 000 personas.
Nací en octubre de 75, soy hijo de desaparecidos, mi abuela me recupero 15 días después, crecí en un pueblo como el tuyo, me gusto mucho tu nota — solo este detalle, dice ¿ que tenia igual e inalienable derecho de ¿ _exprimirse_?
salu2
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