Archivos para abril, 2008

Adieu personnalisé pour Monsieur Italo

Monsieur,

je voulais vous dire publiquement combien je vous estime.

J’ai eu l’honneur de vous serrer la main plusieurs fois et, croyez moi, cela n’arrive pas tous les jours. J’ai eu la merveilleuse occasion de discuter avec vous dans plusieurs opportunités et mes propos ont été objet d’un si vive intérêt de votre part que le seul souvenir de nos rencontres me remplit le coeur de joie.

Se trouver face à quelqu’un comme vous arrive, peut être, une seule fois dans la vie, mais seulement en ayant un coup de chance immense, comme c’était mon cas.

En effet, Monsieur, j’avais jamais eu l’occasion de connaître quelqu’un avec une si solide et véritable compétence dans l’art du Léchage-du-cul.

C’est comme si un passionné de philosophie avait la possibilité de se trouver à discuter face à Platon, ou comme si un fous de musique classique pouvait partager ses idées avec Mozart.

Je connais plusieurs pays dont j’ai eu plusieurs expériences: l’Argentine, l’Italie, l’Allemagne, la France; mais jamais, croyez moi, jamais, j’avais vu une telle compétence et une telle qualification pour nettoyer la merde des culs au dessus de votre tête, votre technique est carrément inimitable.

Certes, l’excellence à laquelle vous êtes parvenu tout au long de votre carrière professionnelle ne vous a pas laissé le temps de maîtriser des autres domaines, notamment dans la gestion du personnel. Mais vous devez pas vous blâmer Monsieur: même si c’est la seule et unique compétence que vous avez, vous êtes l’incomparable, l’inégalable, le plus achevé des Lécheurs.

Je vous demande pardon pour vous avoir déçu si profondément, en fait, ma maladresse, mon inaptitude et mon impéritie m’ont empêché de tirer profit d’une si unique opportunité, et malgré votre exemple je n’ai pas pu apprendre la technique de l’authentique Léche-cul.

Cependant, ne vous laissez pas démotiver à cause de mon cas désesperé, car il y a bien des stagiaires très doués qui se voient déjà en concurrence pour la première place au “Petit Lécheur de l’année” et ils font des grands efforts pour y arriver.

C’est avec grands regrets que vous quitte, car ça sera très difficile de trouver une autre possibilité comme celle-ci.

Je vous prie d’agréer, Monsieur, l’assurance de mes sentiments les plus distingués.

Lectures d’avant-toilette: à lire avant d’y entrer

Les convictions sont des prisons.

Nietzsche, L’Antéchrist.

Antropología del cuerpo en Hable con ella de Pedro Almodovar: deseo y estado de coma

¿Es Alicia un cuerpo indiferente? ¿Un cuerpo desierto de la mujer que encarnaba? ¿O bien Alicia permanece bajo otra apariencia? Vista con los ojos de Benigno, Alicia no está separada ontológicamente de su propio cuerpo. En su cuerpo inconsciente permanece el ser único que es Alicia, su identidad inalienada. Y Benigno lo ha entendido mejor que nadie y ha aceptado el nuevo estado en el que se encuentra su amada, como una continuación de su estado de salud anterior al accidente, un estado y una disposición diferentes pero que se manifiestan en una única e ineludible persona que permanece y liga su historia a la materialidad de su cuerpo y de sus cosas.

En Anthropologie du corps et modernité (2008 ), David Le Breton afirma que en las sociedades holistas, el cuerpo es unificador, une el hombre al grupo y al cosmos a través de un tejido de correspondencias (página 36). En este contexto, la “vida” de Alicia en la habitación de la clínica está ligada a las cosas que la rodean y que la representan: su velador, el libro que estaba leyendo antes de accidente, sus Cds, una fotografía enmarcada de una bailarina que simboliza su pasión por el ballet, etc.; y por supuesto a Benigno, que constituye su relación con el mundo exterior a través de la narración de las películas que éste ve en la filmoteca, de los espectáculos, de sus actividades y de sus proyectos.

En otro pasaje significativo, Le Breton sostiene que el cuerpo es similar a un campo de fuerzas en resonancia con todo lo que se le acerca (página 120). El cuerpo de Alicia está ligado a todas las demás cosas como en una red y a veces nos parece que el movimiento de las cosas y de Benigno invadieran el cuerpo inmóvil y silencioso de Alicia haciéndolo partícipe de una cotidianeidad movimentada y dialógica.

Pero no es solo Benigno a hablar, no se trata de un monólogo a secas. El cuerpo de Alicia “habla”, se manifiesta en su belleza, en el pelo y las uñas que siguen creciendo, en sus pechos que también crecen, en sus labios rojos y sensuales, en su rostro de color saludable y en todas las funciones biológicas que están preservadas, incluso la capacidad de procrear.

El cuerpo de Alicia nos trasmite frescura, es expresivo de su juventud y de los cuidados que recibe de la mano de Benigno. Cuidados que van mas allá de la simple operación de aseo y cambios de posturas, previstas por el personal de enfermería. Cuidados que consisten principalmente en la comunicación de su afecto a través de las caricias, los masajes, la narración de sus actividades y de las historias que Benigno ve en el cine. Porque la “vida” de Alicia está aferrada al deseo, a la convicción que Benigno tiene de su vuelta a la consciencia, de su despertar… Después de todo, también el doctor en la clínica afirma que el “no es quien” para impedir a los demás de creer en los milagros…

Pero aquí no se trata de milagros, no hay ninguna vuelta de tuerca mística prevista, si no un amante capaz de mantener vivo un cuerpo que otros creen “muerto”, el de su amada; recordemos el mismo doctor cuando explica a Marco que el cerebro de un enfermo en estado vegetativo persistente “está apagado”, y también Marco cuando reprocha a Benigno que a la vida vegetativa “no sabemos si podemos llamarla vida”.

Pero volvamos al tema del presunto monó- logo. El lenguaje de Alicia no es un lenguaje de la consciencia, ni de la lógica gramatical, el lenguaje de Alicia está en la semántica de la encarnación misma, en la carne que “dice” que ella está bien (al contrario de Lydia que “no está bien”, “tiene la piel sequita” y “se le ha retirado la regla”), el pecho abundante de Alicia, varias veces en primer plano, es la clave de su salud, de su femineidad encarnada, nos atrae y nos seduce como seduce a Marco, que reconoce frente a Benigno, no poder evitar mirar visto que “cada día tiene más”.

El lenguaje de Alicia es mudo y ciego, como el espectáculo de Pina Bausch que abre la película es expresión pura del cuerpo. Es mudo como el cine que le encantaba y que había descubierto antes del accidente y como el que le cuenta Benigno desde que está en la clínica; es mudo como la danza presentada en el espectáculo que cierra la película, donde el cuerpo de una mujer se expresa limitadamente entre los brazos y las manos de otros, donde toda la expresividad de la danza se concentra en el respiro amplificado por el micrófono.

Mère! Pardonne-leur, car ils savent pas ce qu’ils font…

Mère Nature, nous te sommes vraiment très reconnaissants de ce que tu as fait pour nous. Tu y as sans aucun doute consacré le meilleur de tes forces. Mais, sans vouloir te manquer de respect, concernant la constitution de l’homme, tu n’as pas toujours bien travaillé. Tu nous a faits vulnérables aux maladies et aux blessures. Tu nous obliges à vieillir et à mourir, au moment où nous atteignons peu à peu précisément la sagesse. Et tu as oublié de nous fournir le mode d’emploi explicitant comment nous fonctionnons!… Ce que tu as créé est magnifique, certes, mais pourtant profondément déficient… Nous avons décidé qu’il était temps d’améliorer la constitution de l’homme… Nous ne le faisons pas de gaîté de coeur, sans crainte ni respect, mais nous le faisons prudemment, intelligemment, avec le dessein de nous améliorer… Dans les décennies qui viennent, nous chercherons à faire une série de modifications de notre constitution… Nous ne tolèrerons pas plus longtemps la tyrannie de l’âge et de la mort… Nous élargirons le champ de nos perceptions… Nous améliorerons notre organisation et nos facultés nerveuses… Nous remodèlerons notre structure motivationnelle, comme notre réceptivité émotionnelle… Nous nous programmerons nous-mêmes génétiquement et gagnerons la maîtrise de nos processus biologiques et neurologiques.

Max More, Lettre à Mère Nature, 1992

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