Archivos para octubre, 2008
No me pidas más que esto nena, no me pidas más.
Seguramente estaría esperándome ahora, sentada sobre sus nobles piernas cruzadas, sobre la cama media deshecha, mirando el estampado de las sábanas limpias. Aguardaría hasta sentir mis zapatos, zumbando una búsqueda precisa, quizás hasta muy tarde, hasta que decline su libido imperfecta de espera ansiosa, y se recueste casi dormida, y se deje llevar por el sueño más allá de su desesperación.
Ya se habría cepillado el cabello, aún cuando cree que peinarse en la cama trae inmediata mala suerte, aún cuando sabe que será su consuelo, justificando mi ausencia.
Y yo con esta náusea, algo intentando una salida de mí mismo, como en este caminar noctámbulo, acusando quién sabe qué tremendas verdades que no puedo extender a mi vida de ciudadano demócrata, acosado por las normas vigentes. Y no padecer la salivación previa a la expulsión, sólo una eternización de esta náusea que siento profunda. Puras similitudes con un asma crónico, sacando mecánicamente el ventolín del bolsillo, aspirando el químico que alivia el ahogo, la sensación de ser ahorcado por una mano interna, apretando la faringe y los bronquios. Qué carajos busco? Ni siquiera sabría definirlo, pero hay una exigencia de exaltación que me obsesiona.
Se que solo tendría que llegar hasta su cama, verla todavía intacta de pijama de razo y tenderme a las caricias de almendras de su pelo. Se que pasaría este malestar, que luego podría enderezarme y volcarme sobre su tenue contorno, recorrerlo, penetrarlo en el punto preciso en que sabe recibirme. Ella sabe esconderme de mí, y del mundo.
Se que dormiría hasta el otro día, quizás sin temer pesadillas confusas, desayunaría proteicamente por su consejo y saldría a la calle con la sensación de haberme olvidado algo en su casa. Conozco esta sensación, es un presagio que no tardará en atraparme vulnerable, susceptible a la calamidad.
Pero por qué habría de involucrarla en este padecimiento, por qué debo culparla de no ver mi angustia por todo aquello que resuelto en la vida, no es más que vestidos de una sociedad hipócrita. Lamento no poder corresponder su inquietud cotidiana, pero… y esa serenidad? Y esa sonrisa perfecta? Y esos ojos inconmensurables? Y esos pechos de miel?
Por qué no saber esto antes, por qué desearlo para remorderme de angustia luego, por qué sabiéndolo me empecino en disimular la crueldad de mi egoísmo. Si casi no veo lo que pasa en rededor, para qué desear quitarme el maldito velo de los ojos. Nada indica que me sentiría mejor, mañana es un consuelo de mi imaginación estúpida, consuelo de mejor ventura, ansiados descubrimientos de realidades paralelas. Estoy inquieto. Marginando mis instintos me siento vulnerable a la sed cotidiana. Deshojo margaritas bajo una lluvia de cartas españolas mientras te escucho gritar mi nombre; se que te pierdo, te pierdo por mi estúpida soberbia, por el miedo mayor, el miedo a lo inexorable. Como a Atropos te temo porque en tu abrazo terminan todas las posibilidades.
Anhelos de mi guitarra (de cuando se enamoró de un guitarrista que le quitó el brillo a sus cuerdas)
Mis acordes suenan mal
a mi guitarra no le gustan mis manos.
Hubo un tiempo en que esa pobre sonó
como la mejor de entre todas,
y su puente se transformaba en sonrisa
y sus cuerdas en pequeñas guirnaldas,
dos soles distintos eran su cuerpo
joven tallo de nogal, diapasón y clavijero.
Trato de consolarla inútilmente
su vacío es cada vez más sonoro.
Hoy me asomé por su boca
con el afán de aliviarla.
Había un río de fantasías que danzaban
(paisajes de un anhelo de amor vehemente)
Encontraremos otras manos, le dije.
Ya no soy más que tiempo, me contestó.
L’amour, ce sacré fugace
Pendant que les nouvelles vierges sacrifient sur l’autel de la lune leur virginité fraîchement acquise, leurs mères, sorties pour un jour du gynécée familial, se livrent aux égoutiers du temple, aux gardiens des écluses sacrées, qui, émergeant pour un jour aussi de leurs ténèbres, viennent offrir leur sexe mâle aux rayons du soleil extérieur.
De ces Galles qui jettent leur membre en courant, qui perdent leur sang en abondance sur les autels du dieu pythique, des femmes deviennent amoureuses soudainement. Et les maris, les amants de ces femmes respectent ces amours sacrées.
Ces explosions amoureuses ne durent qu’un temps. Les femmes quittent bientôt les cadavres de ces hommes recouverts de robes féminines, qu’ils ont reçues dans leur course mortelle.
Antonin Artaud, Héliogabale ou l’anarchiste couronné
L’essere e l’amore secondo Feuerbach
“Non essere alcuna cosa e non amare alcuna cosa sono tutt’uno. Tanto più uno partecipa all’essere, quanto più ama e viceversa.
L’amore è la vera prova ontologica dell’esistenza di un oggetto al di fuori della nostra testa. Esiste soltanto ciò che – essendo – ci procura gioia e – non essendo – dolore.”
Hilvanes (entre él y yo había un detalle infinito)
Estoy cosiendo pedazos de mí
restos de tu pasaje fugaz y explosivo
hay partes que parecen irrecuperables
temo deber lucir por siempre esas faltas.
Hilvano como buen sastre
antes de costura definitiva
pero las pruebas no son nunca
satisfactorias.
Luzco entonces disfraces
camuflajes de mi desnudez
esperando algún día terminarme
y poder, hermosamente, volver a vestir de mí.
Proprietà intellettuale e reificazione
Elementi per la critica del monopolio della conoscenza
Se si analizzano le caratteristiche dell’attuale sistema di tutela della proprietà intellettuale e le conseguenze che ne derivano dalla sua applicazione, si può constatare come esso rappresenti l’impoverimento intellettuale e culturale della società nel suo insieme. Tale sistema tende ad imporre un pensiero che non consente alternative, quindi, nell’eliminarsi di obiettivi e strumenti conoscitivi alternativi, la creazione di un sapere che si arricchisce con il contributo costante di persone, risulta un sistema di conoscenza impoverito e ristretto.
Dall’analisi del percorso storico del sistema di tutela della proprietà intellettuale si può dedurre che le
caratteristiche e le condizioni della protezione delle opere dell’intelletto umano, così come attualmente
stabilite, possono essere paragonate alle caratteristiche e alle condizioni date alle sue origini, e cioè, alla creazione di un monopolio che tendeva ad essere perpetuo, ovvero, necessitava della decisione regale per poter essere eventualmente revocato.
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Estados de ánimo de una mujer filósofo
Precipitando en un vacío interminable, lo actual se impone, exige decisión, acción. Paradójicamente yo persevero en este estado de apatía. Nada que me verdaderamente me distraiga de esta resignación infame. Solo pasatiempos, agradables a veces, obligados y patéticos otras.
Y seguir en esta valle de lágrimas, donde las religiones y los humanismos se mezclan a los actos más abominables y constatar que por los siglos de siglos, el hombre se empecina en alienar las conciencias, en obstaculizar la paz, en criminalizar la tolerancia y el respecto por la naturaleza.
Solo esperanzas, infundadas a veces, engañadoras, otras.
Alcanzando una sabiduría inútil, un abismo se me abre en el alma, ya comprender y tolerar la idiocia es cada vez mas difícil. Se que Hannah Arendt encontraría discutible esto, pero cualquier acción me aparece ínfima e insuficiente frente a tanto degrado.
Y después de todo, por qué pretender que las cosas cambien? Acaso no es la verdad del Geist la que debería imponerse en la historia?
La felicidad es lo que todos buscamos, afirma Aristóteles, la cuestión sería saber de qué se disfraza. Solo la duda existe según Protagoras, a veces infinita, insalvable otras.
Paris, mon amour, je t’ai quitté…
Tu va me manquer, toi ville des lumières. J’ai aimé tes rues, tes boulevards, tes petits chemins cachés. Je ramène avec moi quelque chose de chez toi, quelque chose d’indefinissable qui est désormais ôtage dans mon coeur.
Pourtant, je ne regrette pas ma décision, c’est que du bonheur avoir à nouveau des énergies et l’envie de commencer une nouvelle periode dans ma vie. Et puis… Buenos Aires a beaucoup de tes lumières…





